
Nació en el paraje Canteras de Burgueño en Pan de Azúcar en 1928. Sus padres fueron Natalio Romero y María Esther Silva. De dicho matrimonio nacieron tres hijos: Ángel Alberto (1928),
María Esther (1930) y Ana Amanda (1932). Concurrió a la Escuela Rural No. 31 en Canteras de Burgueño hasta los ocho años, luego su familia se mudó a Piriápolis y continuó asistiendo a la escuela de dicha ciudad. De esa época recuerda especialmente a sus maestras la “Negra” Larrosa y Guigue Costa. Con tan corta edad también trabajaba, a la mañana hacía repartos de una carnicería. A los doce años aprendió el oficio de albañil enseñado por su padre. Como no había trabajo, su padre primero y luego él mismo, se vinieron a trabajar en la construcción a Punta del Este.
Era 1940, Punta del Este “bullía” de nuevas construcciones que surgían en la península y también en el primer barrio residencial creado por Pascual Gattás (Pine Beach). Padre e hijo vivían en un alojamiento que les proporcionaba la empresa constructora Pérez Castillo-Soneira, ubicado en las hoy avenidas Pedragosa Sierra y Roosevelt, donde la empresa tenía sus depósitos. De esa época recuerda especialmente a los capataces Mario Piraccini y Fortunato Giovinazzo. Ese año (1940) se inauguraron los hoteles El Médano y San Marcos, ambos en la zona de San Rafael. Punta del Este contaba con su primera ordenanza de la construcción desde 1935, y en 1940 se aprobó la primera ordenanza municipal de fraccionamientos, que entre otras cosas determinaba las dimensiones mínimas de los solares según zonas (entró en vigencia en 1946). Ese año (1940) se fundó la Liga de Fomento y al año siguiente comenzó a funcionar el hotel Las Delicias. En 1943 se inauguró la nueva estación del ferrocarril, que estaba ubicada donde actualmente funciona la terminal de autobuses. El joven Ángel, contagiado por el espíritu febril de progreso de Punta del Este, se propuso tener su propia empresa de construcción. Trabajó –desde entonces con la empresa de Giovinazzo- en la construcción de los primeros trece bungalows de la urbanización de Mauricio Litman: el barrio Cantegril (1947).
El joven Romero, cuando decayó la construcción en el balneario se marchó a trabajar a Montevideo con la empresa Casciani y Suárez (los responsables de hacer el pavimento de Pinares).
A los 25 años ya tenía su propia empresa constructora. Volvió a Maldonado en 1954; y desde entonces construyó viviendas -principalmente de veraneo- en Punta del Este, Maldonado y San Carlos. También un hotel en Maldonado (actual hotel Colonial) y el Parador “Papa Charlie”, que se construyó en cuarenta días. Para entonces su empresa contaba con setenta obreros y el capataz general era Aparicio Rovira. En esa época los constructores locales eran pocos: Litman (Cantegril), Waldemar Bonilla, Arq. Raúl Sienra, Adan Kun, Juan Dollar, Manuel De Barros, Esteban Artusi y Roberto Pasos. También recuerda a algunos destacados arquitectos, como ser Elías Ciurich, Ulises Álvarez, y los argentinos De la María, Prins y Olivera. Su empresa funcionó hasta 1980.
Según Romero “…Punta del Este ha cambiado mucho. La construcción también cambió, antes la calidad era mejor por lejos, ahora hay otras cosas. Era otra forma de construcción…”
En febrero de 1957 se casó con Ángela Silva Corales, a quien conoció en un baile en el Parador Portezuelo de Punta Ballena, en un beneficio escolar. Ángela trabajaba en Casa Sader, emprendedor negocio fundado en 1911 por los hermanos libaneses Emilio y César Sader. Y luego lo hizo como telefonista en el Cantegril Country Club. Con ella formó un magnífico matrimonio, del cual nacieron dos hijos: Miguel Ángel (1957) y Ana María (1960). En un principio construyeron su casa junto a la de sus padres en las calles Cebollatí (actual Gutiérrez Ruiz) casi 18 de Julio. Luego (1967) construyeron casa propia en el barrio Mónaco, donde viven desde entonces.
En 1967 le compró la fábrica de caños de cemento – que funcionaba desde 1951 - al profesor Ginés Cairo Medina y la instaló en un terreno que usaba de depósito (ubicado en las actuales calles Bulevar Artigas y Avenida Aiguá). “…Se la cambié a Ginés por un automóvil Mercedes Benz modelo 1967, que le había comprado a un diplomático, costaba $ 5.800…”. En un principio tuvo problemas para hacerla funcionar adecuadamente y evitar que diera pérdidas. Luego mejoró los productos, corrigió los moldes, importó varias máquinas para fabricar los caños de hormigón y diversificó la producción. Impuso los “romer” (el nombre del producto deriva de su apellido), que es pavimento o adoquines articulados de origen alemán. Existen varios modelos (15) y son muy usados en la zona, incluso hasta en vías públicas de circulación.
Integra el Club de Leones de Maldonado desde 1967, por lo que ha participado a lo largo de su vida, junto a su esposa Lita, en diversas obras de servicio comunitario.
Ángel Romero Silva, empresario reconocido en el medio por su seriedad, honestidad y bonhomía, ha contribuido con su esfuerzo, como tantos, al progreso y engrandecimiento de la zona.












